22.01.2018

No hay comparación con nada cuando se pone en riesgo sanitario al país

Puede resultar original y hasta simpático presentar la situación del SENASA como un partido de fútbol, pero la realidad nos dice que el tema es algo mucho más serio y más grave. El resultado está puesto, porque ya se jugó en los ‘90 y se perdió, porque siempre se pierde cuando hay despidos, desguace, transferencias de recursos al sector privado, en definitiva cuando se pone al país en riesgo sanitario.
Estamos hablando del “cambio” del organismo responsable de preservar la sanidad animal y vegetal, evitar el ingreso de enfermedades y plagas exóticas o la difusión de las ya existentes, así como asegurar inocuidad y calidad de los alimentos y piensos que se consumen en casa y también en muchos países del mundo a los que exportamos, generando el mayor ingreso genuino de divisas a nuestro país.
Nuestro SENASA aunque “viejo”, como dicen, y con necesidad de modificaciones; merced a la idoneidad profesional, la capacitación técnica permanente y el enorme compromiso de la gran mayoría de sus agentes, ha logrado preservar a través de los años y de distintas gestiones su capacidad de mantener el status zoo y fitosanitario, previniendo y cuando fue necesario, gestionando y controlando las crisis; también ha sido capaz de cuidar la salud pública de nuestro mercado interno y mantener y ampliar los mercados externos, logrando y sosteniendo el reconocimiento internacional.
Si bien sería necio pretender negar la existencia de hechos de corrupción, muy lejos esta de merecer ser tratado como un organismo corrupto. La corrupción, que se pretende mostrar como estructural, no lo es, es un mentira mas entre tantas para justificar el desguace, debe sin duda combatirse, pero actuando sobre los dos actores que la generan, aquellos que se dejan corromper y aquellos que corrompen para obtener beneficios incumpliendo y transgrediendo normas que ponen en riesgo todo el sistema.
Los cambios que hoy, como ya ocurrió en otros momentos de nuestra historia, avanzan no hacia un fortalecimiento del SENASA, sino por el contrario a su vaciamiento, quitándole presupuesto para hacerlo inoperante, transfiriendo funciones indelegables del estado, para dejar la seguridad agroalimentaria y el status zoo y fitosanitario en manos de quienes deben ser controlado; atacando además a los trabajadores, que a pesar de sus magros salarios, muchos de ellos precarizados y todos, en gran medida, privados de los elementos y la logística necesaria para el desempeño de sus tareas, han sido capaces de cumplir eficazmente sus funciones.
No es tan grande “la hinchada”, léase usuarios, que piden “la muerte del viejo SENASA” y si son muchos quienes reconocen el trabajo de sus agentes.
Los desprestigiados servicios requeridos, que “la hinchada” silva, no son sino la contraprestación por servicios, valga la redundancia, que compensa la atención a los usuarios en el horario y días que los requieren; los trabajadores del SENASA cubren las necesidades de las empresas de día y de noche, con buen tiempo o con tormentas, los fines de semana y en días no laborables.
Estamos de acuerdo y lo hemos planteado infinidad de veces, que es necesario una revisión en cuanto a su implementación y distribución; que sea más equitativa tanto para los usuarios como para los trabajadores, pero también tengamos presente que las tasas que percibe el organismo por los servicios regulares que brinda han estado muchas veces y lo están hoy, completamente desactualizadas.
Hoy el nuevo SENASA que una parte menor de la “hinchada”, no la de la popular sino la de los palcos VIP, espera para aplaudir, es un organismo chiquito incapaz de controlar; que lejos de mejorar, pondrá en riesgo todo el sistema sanitario, la salud pública y nuestras exportaciones a mercados que son cada vez más exigentes y que además aprovechan cualquier resquicio para instalar barreras para arancelarias.
Dirigido ya no por los profesionales capacitados y especializados, Veterinarios y Agrónomos, sino por Ingenieros en Producción, Contadores y Abogados; reemplazando también técnicos calificados y con muchos años de experiencia, por militantes, con pobres CV , que desconocen la complejidad del SENASA y lo pretenden manejar con planillas y sistemas anteponiendo como objetivo el achicamiento, la reducción de personal, la desregulación y dejar la sanidad y la inocuidad manejados por sus propios dueños a través del autocontrol.
Así la nueva estrategia se basa en: Reducción de personal profesional y técnico altamente especializado y calificado.
Alejamiento de la gestión, del territorio, con la disolución, bajo el eufemismo de unificación, de Centros Regionales.
Abandono de programas, levantamientos de barreras sanitarias, delegación y tercerización de funciones indelegables del estado a entes privados y particulares.
Mientras declaman ser lo nuevo, retroceden al “viejo” proyecto noventista de sistemas de autocontrol en manos de los propios interesados, reduciendo al SENASA a un organismo auditor, sistema que ya ha fracasado en sistemas provinciales y en otros países.
Nada nuevo, nada original, el mismo libreto de los ‘90, gracias al cual después de declararnos orgullosamente País libre de Aftosa, volvimos a un brote y difusión feroz de esta enfermedad, a consecuencia del combo: disminución de los controles oficiales y falta de escrúpulos de algunos operadores agropecuarios.
Este “nuevo” SENASA, lejos de corregir y mejorar lo que sin duda hace falta, para lo que los trabajadores ATEntamente hemos aportado a las sucesivas gestiones ideas y proyectos; pone en serio riesgo tanto el status zoo y fito sanitario, como la salud pública.
Además del riesgo de la aftosa, que provoca siderales perdidas económicas, se multiplicará el riesgo de graves zoonosis (enfermedades animales transmisibles al ser humano) entre otras el muy grave, sobre todo para los niños, síndrome urémico hemolítico, como también salmonelosis, tuberculosis, triquinosis, hidatidosis, teniasis y las temibles encefalopatías espongiformes ("vaca loca") que precisamente causó muertes y enormes pérdidas económicas en Europa, por la relajación o retiro de controles oficiales.
También quedaremos expuestos al ingreso de enfermedades exóticas de los animales y plagas vegetales y a la diseminación de las que hoy están controladas.
Todo esto pondrá además en riesgo las exportaciones de agroalimentos con las millonarias pérdidas económicas que ello significa.
Mal podemos pretender ser el "supermercado del mundo" debilitando de la forma en que se lo está haciendo al organismo que debe dar garantías de sanidad e inocuidad a los agroalimentos que consumen nuestras familias y las de nuestros potenciales compradores y que hasta hoy cuenta con un alto prestigio y confiabilidad reconocido internacionalmente.
Mal puede un Estado que pone en riesgo la salud de su propio Pueblo, hacerle creer a los demandantes externos de nuestros productos, que va a cuidar la salud de ellos.
Solamente la ignorancia o una tremenda miopía política puede creer que desmantelar y debilitar un organismo técnico con capacidad profesional mundialmente reconocida puede dar buenos frutos.
22 de enero de 2018
Junta Interna de Delegados ATE - SENASA - SANTA FE

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