Finalmente en América del Sur, Estados Unidos, la mayor potencia continental en decadencia, ha perpetrado y blanqueado sin disimulo el comienzo de una nueva etapa de desestabilización regional con una agresión militar directa contra Venezuela. No es un hecho aislado ni puntual, es la restauración de la doctrina Monroe, según las propias palabras del presidente Trump, y por la cual los Estados Unidos se arrogan la potestad de apropiarse de los recursos de las naciones del continente. Doctrina diametralmente opuesta al proyecto continental de San Martín y Bolívar y de todos los héroes y heroínas de la gesta de independencia.
Hacemos un llamado a los patriotas y ciudadanos en general a repudiar este ataque contra el pueblo venezolano, estar alertas y no dejarse engañar por falsas premisas. La agresión contra Venezuela llevada a cabo por Estados Unidos, contra todo Derecho Internacional y Acuerdo Multilateral, no es por la democracia, ni la institucionalidad. Es por el petróleo, los recursos naturales y la desestabilización regional a favor de los intereses hegemónicos de Estados Unidos. El caos es el nuevo negocio de la oligarquía global.


